Cieno verde

Dicen que al Gordo Gálvez

le pasó la aplanadora,

que llegó La Igualadora

y le reclamó sus naves.

Más el Gordo con gran maña,

se escondió como una araña

y le dijo: ¡No te claves!

Solo son unas piedritas,

algo de cieno verde,

uno que otro chapandongo

nada más que yo recuerde.

Ya le llamé a mis chamacos,

y me lo van a extirpar,

aún no voy a expirar,

es más, te invito unos tacos.