La muerte visita a Gabriel
pues ya lo andaba buscando,
para su sorpresa él
la guitarra estaba afinando.
Después de mucho rasgar,
la muerte se puso nerviosa
Más Gabo se puso a cantar,
y ella bailó graciosa.
Luego de mucho escuchar,
unas dulces melodías
ella alcanzó a notar,
que habían pasado mil días.
La muerte le dijo a Gabo
-Ahora esto se acaba…-
Sólo para darse cuenta,
que el muchacho ya no estaba.
Corrió unas calles abajo,
tropezó y dio unos brincos,
y dónde lo fue a encontrar,
por allá por Xochimilco.
Tras escuchar el concierto,
dijo altanera: ¡Ya vienes!
Que yo no soy de esperar,
Y en el pantión me convienes.
Gabo obediente ya va
Cuando un gran grito emite:
Una clase ya tenía,
Y de aquí no hay quien me quite.
Él nunca llegó al panteón,
La Parca sigue esperando,
envuelto en una canción,
el Gabo sigue tocando.