Un día cualquiera a Berta,
Que se le olvida de tajo,
Poner cerrojo a la puerta
Y entra Jesús muy majo.
¿Y tú quién eres? le dijo,
Berta con gran sobresalto,
Soy Jesús del buen cobijo
Vengo a llevarte alto.
Si ni veo, ni huelo, ni leo,
¡Menos me voy con raros!
Tú me pareces muy feo,
Y yo soy de gustos caros.
El cielo ha de esperar,
Berta no se siente lista,
Muchos días han de pasar,
Antes de dejar la pista.