La Lichita duerme y gana,
como fábula de Esopo.
Inmóvil sobre la cama,
es tomada por un topo.
Ya le cuento yo por qué:
Al ver llegar a La Muerte,
se entiesa como un helecho,
La Calaca se fue al techo,
Lichita corre con suerte,
Lestecita ya se sienta
a jugar con sus tres nietos,
y como nunca están quietos,
alertan a La Osamenta.
Pero al ver a los enanos
con sus ojitos tan tiernos,
La Cierta entra en lo humano,
reescribe un final alterno:
Mejor se duerme una siesta,
y por hoy la muerte al cuerno.