Bertita con su glaucoma
casi, casi feneció,
teniendo a la Muerte cerca,
ni la miró, ni la olió.
Con raid matabichos fuerte
un huevo se cocinó,
como ni vista, ni olfato
el COVID le perdonó,
tremendo plato del guiso,
por poquito se zampó.
Mas el gato de la esquina
a La Flaca mordisqueó,
llevándose todo el fémur,
a La Fría paralizó.
De un buen susto a medianoche,
la ponzoña no pasó.
Al otro día en el coche,
al hospital se movió,
el doctor le dio unas gotas,
sus ojitos desinfló,
tan bonita se miraba,
que La Parca no la halló.