Una pizca de literatura contemporánea.
Glitch es un término del mundo de los videojuegos que se refiere a un evento inesperado, algo no planeado, ni dañino e incontrolable. Un caso famoso de glitch es el de la primera versión del videojuego Pokemón. Este juego tenía una Ciudad Glitch o Isla Fallo fuera del mapa planteado, esta sección surgió al dejar código sobrante dentro del código del videojuego. La información remanente correspondía a elementos decorativos del escenario (carriles, árboles, casas, etc.) que al ejecutar el juego generaban una zona fuera del mapa llena de tesoros utilizables para jugar, y a la que los usuarios más inquietos descubrieron cómo llegar. Ese evento fortuito que no es ni bueno, ni malo es un glitch.
En lo que se refiere al terreno de la literatura, podría decirse que, un glitch es la irrupción de lo fantástico, la mirada poética o el sentimiento del absurdo, el azar o la serendipia. Encontramos un modelo de esto en el trabajo de Julio Cortázar, escritor que diseñó un universo ambiguo en el que todo es tan realista, que resulta fantástico. Una fantasía hecha con los materiales de la vida cotidiana pero donde las leyes de la física y la lógica funcionan literariamente.
El Universo Cortázar es contemporáneo
Para abrir el portal de la literatura contemporánea -aquella que es universal, atemporal, fragmentaria, experimental, novedosa- hay que saber el conjuro para no pasar de moda y Cortázar era un buen hechicero. Su obra implanta en el lector su propia mirada volviendolo su cómplice. Disfraza el lenguaje de la poesía -sonoridad, imágenes, juegos literarios- de lenguaje común y funcional, con su lenguaje aparentemente ingenuo y juguetón lleva al lector a un mundo donde la tragedia y el miedo tiene cara de locos risueños y tiernos.
Su conjuro logró hacer que el público latino lo leyera en una época en que la literatura mundial contemporánea se limitaba a traducciones de escritores europeos, en la que los lectores estaban acostumbrados al español de las traducciones y no creían en lo que no vinieran de Europa. Y fue tan poderoso que lo seguimos leyendo.
Julio Cortázar, junto con Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Miguel Ángel Asturias y Carlos Fuentes fue parte del llamado Boom latinoamericano (1960-1970), grupo que abrió las puertas a los latinos a sus propios escritores. En una entrevista que le hizo Joaquín Soler en 1977, el escritor dio su opinión sobre el Boom latinoamericano (transcribo):
Yo creo que el Boom responde al azar. A ese azar, ya sabes, que hace también las cosas en la historia. -el autor se refiere al ¡Glitch!- Lo hace mucho mejor que la lógica. En un momento histórico importante para América Latina, en que está dominada por un imperialismo que la quiere convertir en una factoría, en una colonia, pues el azar haga que aparezcan 8 excelentes escritores que lanzan un montón de libros y de golpe crean un estado de conciencia que baja a todo el continente. A mí lo que me alegra de este fenómeno, del llamado Boom, es que hay dos cosas, en primer lugar, que hemos sido leídos por primera vez por nuestros compatriotas. Yo pertenezco a una generación que no leía a los escritores latinoamericanos sino con cuentagotas, teníamos a Borges, teníamos a dos o tres y ahí se acababa. Estamos vueltos a Europa […] estábamos de espaldas a nuestra realidad, y en diez años de eso que llaman el Boom, sucede que hay millones de latinoamericanos que se han despertado a ese hecho maravilloso de tener confianza en sí mismos. Porque si yo tengo confianza en un escritor argentino, estoy teniendo confianza en mí mismo, tengo confianza como perteneciente a una sociedad, a una cultura, a un ritmo histórico, entonces de golpe, tenemos un continente que nos lee a nosotros […] eso significa como signo revolucionario, como búsqueda de una identidad. Sabemos cada vez mejor, que somos latinoamericanos, y que como dijo Rubén Darío, invirtiendo la frase: tantos millones de hombres no hablaremos inglés, hablaremos español.
En esta entrevista, el autor nos deja ver que creía en el proyecto de generar una identidad latinoamericana al margen de los parámetros de otros lados, libre de la hegemonía europea, irónicamente lo hacía desde París, lo que lo dejaba fuera de la izquierda, de la derecha, de Europa, de América, del canon y también de lo marginal, combinación errática como un glitch, serendipia que lo ha mantenido en el gusto de los lectores hasta la fecha.
El Universo Cortázar es posmoderno
Es un mundo anacrónico y fragmentado. El París que usa para sus personajes está situado en ninguna fecha identificable, sus calles son viejas y descascaradas. Es una “ciudad muerta” (Daniel Link, 2014), con restos de carteles viejos en las paredes y vagabundos en las calles, “pintado de un surrealismo ya pasado de moda cuando en realidad el París de 1970 y 1980 era moderno y ordenado” (Ibid). El Buenos Aires de su universo es de los años 40, que en nada se parecía al de las décadas en que fueron escritos los textos. El universo cortazariano es una Isla Fallo, donde se superponen París-Buenos Aires, 1940-1980. Es un escenario donde los personajes viven en su propia época y el paisaje urbano que se suspende en el tiempo, que se niega a pasar del surrealismo al Pop (Ibid).
Cortázar hace que sus personajes -y se forza a entrar él mismo- a vivir en un mundo onírico, detecnologizado, más allá de la modernidad. Huía de convertirse en ese hombre tecnológico, consagrado a la ciencia, la eficacia, el rendimiento y al beneficio -el tipo de persona a la que el escritor llamaba Fama-. Se reía con ironía de ese humano que se sabe eficiente, práctico, productivo, y que ya no cree ni en el progreso, ni en las fuerzas divinas, que ya solo cree en sí mismo, que disfruta de verse en el cine y ser su propio héroe, un semidiós en el paraíso de su propia vida cotidiana. Ese personaje moderno al que se refieren Horkheimer y Adorno cuando escriben: “Film y radio [en ésta época entrarían también Instagram, Youtube, Netflix,Tiktok…] no tienen ya más necesidad de hacerse pasar por arte”.
Contrariamente a este ser robotizado que hace de la cotidianidad su paraíso, Julio convertido en un Un tal Lucas, le corta las cabezas a la hidra de la rutina.
El Universo Cortázar se ha colado a la literatura mundial contemporánea
La literatura mundial contemporánea es cualquier literatura mientras siga viva y se lea internacionalmente. Una literatura viva es el conjunto de libros de literatura que dejan leer en las escuelas; los libros de los que se hacen películas o memes; los que se citan en los trabajos académico; los que se imitan; los que inspiran y los que se leen para esparcimiento. Mientras un libro se siga leyendo, ese libro no ha muerto y por lo tanto pertenece a la literatura contemporánea. Si a parte trasciende fronteras entonces será internacional, global y mundial. Por todo lo anterior la obra de Julio Cortázar es parte de la llamada Literatura Mundial Contemporánea.
Para terminar diré que la materia prima que se usa para los libros que no mueren es ese código que se queda en el programa fuera del mapa, los errores que propician la evolución, las pequeñas disfunciones que rompen la rutina, el parpadeo de las luces del teatro que por un segundo nos dejan ver la tramoya, las notas olvidadas al final del trabajo o un imitatio auctoris que se queda pegado al final de un ensayo….
INSTRUCCIONES PARA BAILAR
Imitatio auctoris
Despeje el cuarto, cubra todas las esquinas que den a la altura de las espinillas, ponga la música que lo haga bailar incluso aunque no le guste. Véndese los ojos, empiece a balancearse cambiando el peso de un pie a otro, primero como un barco, vaya acelerando el movimiento hasta parecer una locomotora, y arranque a desplazarse por la habitación, hasta que salte por encima de las calles, de los parques, de los cerros, de los ocasos. Después saque lustre a los zapatos de baile y vaya al salón más cercano y por favor evite pisar a los otros asistentes.
-¡Glitch!-
LABBYP
Fuentes
Agamben, Giorgio.(2006 y 2007). ¿Qué es lo contemporáneo? Curso de filosofía que dictó en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia. Venecia.
Bajtin, Mijail.(1999). La cultura popular en la Edad media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais. Madrid: Alianza.
Busquet, Jordi. (1998). Lo sublime y lo vulgar: la cultura de masas o la pervivencia de un mito. Obra original basada en una obra anterior. Barcelona: Proa.
Cortázar, Julio. (1967). La vuelta al día en ochenta mundos. Vol. 1. México: Siglo 4 Ejercicio de Imitatio auctoris realizado en el curso de Literatura mundial contemporánea.
Cortázar, Julio. (1967). La vuelta al día en ochenta mundos. Vol. 2. México: Siglo XXI. 1967.
Cortázar, Julio. (1968). Rayuela. Buenos Aires: Sudamericana..
Horkheimer, Max y Theodor Adorno. (1988). La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas. Buenos Aires: Sudamericana.
Monsiváis, Carlos. (1994).”La crítica literaria en México: invención, revisión, ampliación y olvido del canon.” Nuevo Texto Crítico, vol. 7 no. 1, p. 69-76.
Walter, Benjamin. (1989). “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”. BENJAMIN, Walter Discursos Interrumpidos. Buenos Aires: Taurus.
Fuentes, Carlos , escritor (México), Sergio Ramírez, escritor (Nicaragua), Aurora Bernárdez, traductora (Argentina) y Julio Ortega, crítico literario (Perú). (mayo de 2010). Retratos de Julio Cortázar: Un tributo. Universidad de Guadalajara, México. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=mG8kjW-Ggl8
Serrano, Joaquín Soler.(18 de noviembre de 2018) . Entrevista A fondo Julio Cortázar. La de Televisión Española. 1977. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=iaqT1qJMops
Villanueva, Carolina. (sin fecha). ¿Qué es lo que realmente quieren las imágenes? Blog. Shitposting. (sin datos) Recuperado de https://www.carolinavillanuevalucero.net/net/novela/shitpost.html#7