Alo

Un día la muerte llegó
chiflando a casa de Alo,
Pero ella no lo encontró,
él siempre estaba chambeando…

Tras horas buscando por salas de edición,
resulta que siempre estuvo en su cantón,
en esa oficina debajo del suelo,
llegó reclamando la muerte con celo:

“¡Ya es hora de irse, te están esperando!”

Pero Alo le dijo “¡Estoy rendereando!”.

La muerte esperaba mirando la barra,
ya casi termina y en eso ¡la embarra!

Y vuelve a empezar de nuevo la acción,
cuando Erwin le pide cambiar la edición.
Al cabo de un rato él saca el mezcal,
y brindan los tres, chupando con sal.

Y en medio del render la botella empinan,
y ya no le importa ni lo que le pidan
la muerte se olvida de llevarse a Alo,
pues nunca terminan de hacer tanto cambio.